sábado, 12 de mayo de 2018

El papel de Amnistía Internacional en la guerra contra Siria.


Amnistía Internacional, en su página web en su sección Actúa, en abril de 2012, pedía la colaboración de los ciudadanos e indicaba que ya había recogido 11.962 firmas para supuestamente pedir el fin de la represión en Siria. Encabezaba el titular como: ¿Por qué calla el mundo ante la situación en Siria?, mencionando en el texto que estaban haciendo presión, y pidiendo ayuda para hacerla, hacia gobiernos como: Brasil, India o Sudáfrica, con el fin de que “demuestren su liderazgo apoyando una resolución firme y jurídicamente vinculante que ayude a parar el baño de sangre en Siria”. ¿A qué tipo de resolución se refiere Amnistía Internacional?, ¿a una como la 1973 aplicada a Libia?, ¿a la supuesta Responsabilidad para Proteger que ha conducido a la destrucción del país libio y a la llegada de los fundamentalistas y mercenarios islamistas junto a los miles de asesinatos y violaciones?, ¿a otro bombardeo criminal de la  OTAN matando miles de civiles? Preocupan estas cosas. Aunque Amnistía Internacional (AI) pueda decir que no aprobaba todo esto, sí aprobó la actuación de Naciones Unidas en Libia y lo hizo amparándose en datos falsos, como hemos visto en el capítulo sobre los medios de comunicación. Gadafi no bombardeo ni atacó a la población civil, no había motivos para ninguna intervención militar. Y no debe de olvidar AI que esa Responsabilidad para Proteger elaborada en 2005 no está en la Carta de las Naciones Unidas, porque es un cajón de sastre que puede valer, como ha valido en Libia, para arruinar a un país y condenarlo a la represión y muerte real ejercida por los islamistas y a la explotación colonial exterior. Siguiendo con ese comunicado vemos que culpabiliza de las muertes de civiles a las fuerzas de seguridad sirias y no habla para nada de los mercenarios islamistas que han entrado en el país, que como bien debe saber AI están extendiendo el terror y causando estragos en la población civil. 1, 2 Tampoco dice nada sobre que ya, hacia finales del año 2011, más de 2.000 muertos eran de las propias fuerzas de seguridad sirias, algo llamativo. Si hubiese 2.000 soldados israelíes muertos en una lucha con los palestinos, ¿qué pasaría?, ¿qué no se justificaría para aprobar las acciones militares de Israel?, mejor no preguntarlo, creo, porque con tan solo dos o tres soldados israelís fallecidos se justifican bombardeos que matan a millares de civiles.

Respecto a las muertes de civiles, de acuerdo a las investigaciones con rigor, muestran que los responsables son las organizaciones islamistas financiadas desde el exterior, 1, 3  y esto no se menciona en el informe de AI. Otra cosa que llama la atención es que no cita las fuentes de donde han obtenido esa información y, esto, es necesario. 

Amnistía Internacional además, lanzó informaciones que no eran ciertas, como el caso de la mujer Zeinab al-Hosni, que supuestamente había sido: “decapitada, mutilada y despellejada en una cárcel Siria”, 4pero que luego apareció viva ( Dalia González Delgado. Siria: denuncian que había sido torturada y decapitada... y reaparece viva en televsión. Contrainjerencia. 08.12.2011).

 ¿Qué pretende Amnistía Internacional con esto? ¿Culpabilizar de todo al gobierno sirio y callar ante las atrocidades  cometidas por los fundamentalistas y quienes les apoyan? Amnistía tampoco ha demostrado todavía con pruebas los crímenes de civiles atribuidos por ellos al gobierno. 

¿Por qué el mundo calla? o ¿por qué Amnistía calla ante ciertas cosas? ¿Quieren hacer el clima favorable a una guerra? Desde luego sus hechos no son ni de lejos los que corresponderían a una organización ecuánime y que realmente busca proteger los derechos humanos y la paz.

AI ya había mostrado su parcialidad, falta de rigor y de ética informativa y humanitaria el 25 de octubre de 2011 en su informe: Crisis Sanitaria, sobre los hospitales en  Siria, en el que indicaba cosas como que ciudadanos heridos en las protestas “habían sido agredidos físicamente en los hospitales del gobierno por la plantilla médica, y en algunos casos se les negó el cuidado médico, mientras otros que habían sido llevados al hospital fueron detenidos o habían simplemente desaparecido”. Estas “informaciones” fueron claramente criticadas por el profesor Franklin Lamb, que además era miembro de Amnistía, porque no estaban basadas en fuentes fiables y verificadas. Entre estas fuentes estaba Al Jazeera, en manos de la dictadura catarí, cuyo papel y sesgo descarado en la cuestión Siria es obvio dada su enemistad con el gobierno de este país. Pero lo que es más grave e importante, se volvía a acusar sin evidencias, según indica Lamb. Este profesor, además había estado visitando varios hospitales sirios recientemente y les comentó lo que había dicho AI, que por cierto, no había contactado con ninguna plantilla médica e indicaba que se basaba en un testigo anónimo. El personal sanitario calificó lo dicho por AI como una “difamación gratuita a la comunidad médica siria”. Franklin Lamb ofrece los nombres de los doctores y los lugares donde estuvo, así como el contacto por teléfono o por mail para hablar incluso con los pacientes. Termina su artículo indicando:

El hecho de que AI parezca haber sido algo perezosa en su trabajo y continúe dándole mucha publicidad a su profundamente errónea “investigación” es clamoroso.
AI además falló en cumplir con el estándar de trabajo de investigación, que quienes continuaremos en apoyar y respaldar su trabajo por los derechos humanos esperamos. 5

Además, AI, en otra campaña de las suyas que pretende centrar las iras de la gente en alguna persona demonizada, acusaba al Gobierno sirio de cometer crímenes contra la humanidad y de haber matado a centenares de mujeres, además de cargarle con 6.000 muertos, otra vez todos para el gobierno  sin aportar pruebas y sin mencionar a los terroristas islámicos.  En esta campaña, también solicitaba que se enviasen cartas a la mujer del presidente Bashar al Assad para que interviniese y parase esa supuesta masacre de mujeres que hacía su marido. No hace falta decir que esa misma carta y esa misma campaña la podía haber hecho enviándosela a Hillary Clinton, responsable directa del brutal ataque de la OTAN y de los islamistas sobre Libia, que ha matado miles de civiles, entre ellos muchas mujeres y niños, y que ha conducido a que muchas mujeres libias hayan sido y sean objeto de violación, humillación y discriminación por los fanáticos que controlan ahora el país. Amnistía Internacional no envió, como era de esperar, ninguna carta a la Sra. Clinton, lo que muestra su hipocresía y falsedad, porque en este caso sí tenía unas pruebas contundentes con hechos reales y crímenes reales, pero aquí no actuó. Si además decimos que como Directora Ejecutiva de AI en EE.UU. está Suzanne Nossel, asistente de Hillary Clinton y ex asistente de Richard Holbrooke, famoso este también por sus falsedades en la guerra en Yugoslavia, entonces se entiende todo. También la función y el papel de Amnistía. Sobre la Sra. Nossel tenemos lo siguiente:

El consejo de administración de Amnesty International USA estimó que el trabajo de Suzanne Nossel en las administraciones de los presidentes Bill Clinton y Barack Obama constituye una garantía de su competencia, obviando sin embargo los crímenes que ambas administraciones cometieron en Yugoslavia, Afganistán, Irak y Líbano, entre otros países.
La señora Nossel dio inicio a diversas campañas contra Irán, Libia y Siria. En los últimos meses se destacó en la campaña de mentiras destinada a intoxicar el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, para lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara una resolución que autorizara la guerra contra Libia. Finalmente las acusaciones de la señora Nossel quedaron desmentidas. 6

Sin ir más lejos, la propia Nossel,  a la cabeza de  Amnistía Internacional USA, invitó a Madeleine Albright y a otros oficiales del Departamento de Estado para hablar en su  fórum de mujeres de la OTAN; y no era la primera vez que parecía hacer migas AI con la secretaria de Estado responsable de decir que las sanciones que provocaron la  muerte en Irak, por las sanciones económicas, de posiblemente más de un millón de civiles, la mayoría niños, valían la pena, que era un precio que valía la pena pagar. ¿No debería haber llevado Amnistía a Albright y a otros, como Bush, Chenney o Blair ante una Corte Penal Internacional? No, no los llevaron, no lo creyeron oportuno, en cambio sí fueron a por los enemigos oficiales de la Administración estadounidense, tuviesen o no culpa en delitos contra los derechos humanos.
Poco después de convertirse en Directora ejecutiva, Nossel, en enero de 2012, moderó una mesa redonda en el Wellesley College, compartiendo mesa con Albright. Y allí, en esa misma mesa, incitó de la siguiente forma no a la paz y al diálogo, sino más bien a la agresión militar, como se hizo en Libia, falsificando claramente los hechos y sucesos en Siria:

Ahora como cabeza de Amnistía Internacional-USA, un punto de gran frustración y consternación para las organizaciones de derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil durante los últimos ocho o nueve meses, ha sido el fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar, de alguna forma, las muertes de ahora 5.000 civiles en Siria por parte del presidente Assad y su ejército. 12

¿De qué fuente?, ¿de qué informe o informes con rigor puede Amnistía decir que el gobierno es responsable de la muerte de 5.000 civiles? ¿Es necesario que recordemos lo que están diciendo los informes realizados por los investigadores, que en cada caso estudiado con cierto rigor han atribuido las muertes deliberadas de civiles fundamentalmente y principalmente a los fundamentalistas islámicos, que en su gran mayoría provienen del extranjero? Recordamos algunos de ellos para su consulta en la bibliografía: 1, 2, 3, 7, 8, 9, 10, 11, 16

Amnistía parece que a base de repetir algo una y otra vez, como hacen los medios de comunicación de las corporaciones, quiere convertirlo en evidencia; los hechos, sin embargo, son diferentes. Toda esta falsedad y este juego poco limpio de esta organización supuestamente humanitaria le pasará factura en el futuro, porque no podrá decir que estaba interesada en resolver un conflicto, en apostar por la paz y los derechos humanos, sino que lo que realmente está haciendo es servir al juego de los intereses del poder, a los intereses de las corporaciones. Hasta tal punto es así que la propia Nossel, en ese discurso, se lanzaba a afirmar en un lenguaje bélico y despiadado lo que ni Albright ni el propio Obama se atreverían a decir en público por pudor:

La primavera pasada el Consejo de Seguridad consiguió formar una mayoría para una acción enérgica en Libia y fue al principio muy controvertido, [causando] muchos recelos entre los miembros del Consejo de Seguridad. Pero Gadafi cayó, ha habido una transición allí y creo que uno habría pensado que esos recelos se habrían apagado. ¿Cómo explicarían esto y cuál creen que es el ingrediente que falta para romper el estancamiento y conseguir que el Consejo de Seguridad esté a la altura de sus responsabilidades en Siria? 12 

Coolen Rowley, el analista que comenta este discurso, dice cómo  hasta la experimentada Albright se veía sorprendida por esa actitud tan directa de  la directora de Amnistía Internacional y cómo ella y otros se mostraban escépticos sobre lo que se podría conseguir con un ataque a través de bombardeos como se hizo en Libia. Esto es triste, que hasta los más experimentados responsables de guerras se muestren más cautos y cuidadosos en el tema de la guerra que una supuesta organización humanitaria dice mucho sobre Amnistía y dice muy mal. Los miles de civiles muertos por el bombardeo de la OTAN y por los mercenarios islamistas que han invadido el país convirtiéndolo en una ruina social y económica parece que no suponen gran cosa para esta organización, llamándolo acción enérgica y olvidándose de sus desastrosas consecuencias para los derechos humanos y las vidas de tantas y tantas personas.

Tony Cartalucci, el experto analista político estadounidense, recuerda que Amnistía Internacional recibe financiación del Open Society Institute de George Soros, además del Departamento para el Desarrollo Internacional de Gran Bretaña y de la Unión Europea. Demasiados intereses y demasiados vínculos al mundo del poder y de las corporaciones como para esperar justicia y ecuanimidad en sus actuaciones. Y de hecho su comportamiento, como lo estamos viendo, lo delata claramente.

En el caso sirio ha seguido con su campaña y sus  acusaciones, también, cómo no, contra Rusia: Rusia: no más excusas, plántate contra el baño de sangre en Siria,  13 indicaba la organización. Cuando Rusia lo que ha hecho en realidad es pedir un diálogo para solucionar los problemas y a diferencia de otros países e instituciones también ha denunciado la violencia de los grupos islamistas armados. Pero no quiere caer en el error y en la locura que supuso la anterior actuación de las Naciones Unidas en Libia, que permitió el criminal y despiadado bombardeo de la OTAN.

Amnistía perversamente intenta tergiversar en torno a la violencia y malestar claramente fomentado por occidente dentro de Siria como de alguna forma el resultado del rechazo de Rusia a capitular ante otra intervención de la OTAN. Una intervención, debe ser indicado, que seguro que va a crear una gran extensión de la violencia, divisiones étnicas y derramamientos de sangre a lo largo de Siria, además del saqueo por las corporaciones occidentales deseosas de ocupar el vacío cuando el poder nacionalista sirio sea quitado violentamente como fue en Libia. 13

Amnistía no habla de la financiación y apoyo exterior a los fundamentalistas que han entrado en Siria, algunos de ellos procedentes de Libia, ni tampoco de la participación de los servicios de inteligencia estadounidenses, británicos o incluso israelíes en el proceso de desestabilización de Siria.14,15,16

La respuesta al doble rasero e hipocresía de Amnistía Internacional cuando indica: “¿Cuántas víctimas más deben sufrir antes que Rusia tome una postura decisiva contra los crímenes contra la humanidad en Siria?”, puede ser una pregunta más contundente todavía:

¿Cuántas víctimas más deben sufrir antes de que el mundo tome una postura decisiva contra Wall Street y Londres en su matanza global extendiéndose de Libia a Siria, en Irán, a lo largo de Irak y en las montañas y pueblos de Afganistán? 13

Me da la impresión que AI no va a hacer campaña contra esta barbarie mucho mayor y que tiene un claro causante.

¿AI defiende los derechos humanos o qué defiende? Atacar al débil y hacer reverencias y favores al poderoso no es propio de una organización humanitaria, sino de la servidumbre, con incluso implicaciones criminales.

De: Mikel Itulain. JUSTIFICANDO LA GUERRA.

Referencia
Mikel Itulain. Los medios de comunicación y la  guerra en Libia. Enlace

Notas:

1.    Der Spiegel: Los armados en Homs mataron a cientos de secuestrados y los enterraron en fosas secretas. 6.4.2012. Tercera Información.
2.    Michel Chosudovsky.  The Pentagon´s “Salvador Option”: The Deployment of Death Squads in Iraq and Syria. Global Research. 16.8.201
3.    Syria: Terrorist Groups Committed Atrocious Massacre in Homs to Elicit international support against Syrian Government. Global Research. 12.3.2012.
4.    Zeinab al-Hosni: decapitada, mutilada y despellejada en una cárcel Siria. El Mundo, 29.9.2011.
5.    164.Franklin Lamb. Amnesty International´s flawed Syrian hospitals “Investigation”. Eurasia review, 31.10.2011.
6. Voltaire Network. Hillary Clinton aide at the helm of Amnesty International USA. Land Destroyer Report, 4.1.2012.
7.    Thierry Meyssan. Propaganda War: The Houla Massacre Committed by the West´s “Free Syrian Army” but they accuse Syrian Gov´t. 4thMedia, 7.6.2012.
8.    Agenzia Fides. “The desolation of Homs and the war of information”: the words of a greek-catholic Archimandrite. 4.6.2012.
9.    German Intelligence estimates about “90 terror attacks” attribute to the “al-Qaeda” which is all over  Syria. 4th Media. 25.7.2012
10.    Michel Chossudovsky. Who is behind the atrocities? Global Research, 30.7.2012.
11. Tony Cartalucci. Ending Syria´s violence. Land Destroyer, 16.7.2012.
12. Coleen Rowley. Are Human Rights becoming a tool of US “smart power”? War is a crime.org, 27.8.2012.
13. Tony Cartaluci. Amnesty International´s ultimatum to Russia. Land Destroyer Report. 15.3.2012.
14. Red Voltaire. Intelectual norteamericano denuncia desde Damasco: <>. 28.11.2011
15. Mahdi Darius Nazemroaya. Libya and Siria: Western-led military operations.Eurasia. 1.8.2011.
16. Tony Cartalucci. Syrian rebels are foreign backed terrorists. Land Destroyer Report. 17.3.2012.


Publicado originalmente en: ¿Es posible la paz?

domingo, 22 de abril de 2018

Entrevista al escritor Pablo Sapag, autor de "Siria en Perspectiva".

Análisis sobre los siete años de conflicto en Siria. Apreciaciones sobre Afrín y Goutha Oriental. Papel de occidente: sanciones, intervención militar, propaganda... Incluido los trucos y las manipulaciones de organizaciones como los Cascos blancos. A su vez, el profesor y escritor, nos aproxima a la realidad compleja de siria, el multiconfesionalismo de un país diverso y los choques entre el modelo sirio y el eje imperialista o los vecinos teocráticos. Finalmente nos hablará de Siria hoy y la Siria que tendrá que venir mañana. Un pueblo, el sirio, que reconstruirá su futuro mientras se reconstruye en el proceso. 




domingo, 1 de abril de 2018

Siria: una guerra hecha con tiros y otra con falsas noticias.

Jeremy Salt


La propaganda de los medios de comunicación corporativos contra Siria es una avalancha que no parece terminar nunca. La política gubernamental y la política de los medios de comunicación se han unido ahora en una única política de apoyo a “la oposición” y de hostilidad incesante hacia “el régimen” y todos aquellos que han acudido en su ayuda, especialmente Rusia.

La histeria en Estados Unidos por la supuesta y no completamente probada interferencia rusa en las elecciones de Estados Unidos está llegando ahora al punto de un enfrentamiento abierto con Rusia. Gran Bretaña se ha subido al carro con su supuesta y no probada acusación sobre la implicación oficial rusa en el envenenamiento con armas nerviosas de un antiguo espía, a quien Rusia no podría tener ningún interés concebible por eliminar.

Siria se encuentra en el epicentro de esta campaña mundial de miedo, odio y amenazas. Durante la mayor parte de los últimos siete años, el derrocamiento del gobierno de Damasco ha sido el objetivo central de los gobiernos que se hacen pasar por “amigos” del pueblo sirio. Pero desde la intervención rusa con apoyo aéreo en 2015, el “cambio de régimen” ha dado paso a la determinación de detener a Rusia. La motivación es totalmente negativa. No se puede permitir que Rusia gane en Siria ni en ningún otro lugar y, con este fin, se puede decir cualquier mentira y permitir cualquier distorsión de las noticias. 

Nunca antes las “noticias” habían merecido menos esa designación. Los medios de comunicación han pisoteado los principios básicos del periodismo. No informan de las noticias sin temor ni favoritismo y no protegen a las personas de las mentiras y la manipulación de los gobiernos. En realidad promueven esas mentiras. No representan los intereses del pueblo, sino los designios de los gobiernos -a menudo malévolos- y los intereses creados que los respaldan. El santificado lema del New York Times, “Todas las noticias que sean aptas para publicar”, necesita ser reemplazado por algo más contemporáneo, más sintonizado con el falso ciclo de “noticias” en el que todos estamos atrapados; quizás “Toda la mierda que es apta para publicar”. Lo que se está publicando -sin duda sobre Siria y todo lo que tenga que ver con Rusia- es propaganda de alto rango diseñada para fomentar el apoyo al choque y posiblemente a la guerra con Rusia.

Esto se ha puesto de manifiesto una vez más en la negativa de los medios de comunicación a informar sobre el descubrimiento de una fábrica de armas químicas de Jaysh Al-Islam en la Guta oriental. Las acusaciones de ataques con armas químicas por parte del “régimen” se han hecho de forma intermitente desde el inicio de la guerra contra Siria en 2011. Ninguno ha sido corroborado. Todas las pruebas apuntan en la otra dirección. Los takfiríes estaban experimentando sometiendo a conejos a la exposición con armas químicas casi en cuanto comenzó la guerra. Pronto pasaron a las personas. Después de que Barack Obama declarara su “línea roja” en 2013, se esforzaron por empujar sus ataques más allá de ella a lo largo de 2013 (incluyendo Jan Al-Assal y Adra en marzo) culminando en la atrocidad cometida en las afueras de Damasco en agosto.

Se culpó al “régimen” y Obama estuvo a punto de lanzar un ataque militar contra Siria antes de ser persuadido por las agencias de inteligencia de que la evidencia no estaba allí y de que Estados Unidos estaba siendo empujado a una trampa por una operación de “bandera falsa”. La falsedad de la acusación hecha contra el gobierno sirio fue expuesta por la evidencia científica y el periodismo de investigación de Seymour Hersh, que ahora es persona “non grata” en todo el espectro de los medios corporativos estadounidenses, tanto “liberal” como de derechas. A pesar de su extraordinario historial, que se remonta a sus reportajes sobre la masacre de My Lai en Vietnam en 1968, ahora tiene que buscar editores fuera de su propio país. 

En abril de 2017 un aparente “ataque” con armas químicas contra Jan Sheijun, en la provincia de Idlib, fue seguido unos días después por un ataque con misiles estadounidenses contra la base aérea desde la que supuestamente se habían lanzado los productos químicos. Sin visitar el sitio, un informe conjunto de la Organización para la Prevención de Armas Químicas (OPAQ) y la ONU concluyó que el sarín había sido arrojado desde el aire sobre Jan Sheijun y que el gobierno sirio era el responsable. Las fuentes dijeron haber visto un avión sirio que incluía a los Cascos Blancos, una organización incrustada entre los takfiríes en todo Siria, y “observadores” en la ciudad de Jan Sheijun, infiltrada y ocupada por el grupo terrorista Hayat Tahrir Al-Sham.


Estados Unidos y Francia también proporcionaron información que implicaba al gobierno sirio. Muestras del producto químico de Jan Sheijun sólo podían haber sido suministradas por los takfiríes, o por fuentes autorizadas por ellos. Las muestras fueron tomadas en Turquía, un aliado de Estados Unidos en la campaña contra el gobierno sirio, antes de las pruebas de laboratorio, lo que plantea preguntas obvias sobre la fuente de las muestras y la “cadena de custodia”. El tamaño del cráter y el recipiente metálico en el que se habían colocado los productos químicos indicaban un escenario más probable, que había sido explotado en el suelo, no arrojado desde un avión.

Objetivamente, Estados Unidos y sus aliados no defienden al pueblo al que teóricamente se han comprometido a destruir, sino a los grupos takfiríes, ideológicamente iguales al Califato Islámico, que siguen manteniendo sus posiciones a pesar de los avances del ejército sirio. Ellos son efectivamente las tropas de primera línea de los gobiernos occidentales y sus aliados del Golfo, su verdadera naturaleza oculta, por más referencias engañosas que hagan a la “oposición” y a los “rebeldes”. Ahora están a punto de ser derrotados en la Guta oriental, y de ahí el creciente “crescendo” de ataques contra el “régimen” sirio y la amenaza por parte de Estados Unidos de una intervención militar directa. La dirección retórica la ha tomado Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, que ahora ha ampliado el tema diciendo al Consejo de Seguridad que, a menos que se tomen medidas concretas, “Rusia podría utilizar estas armas aquí en Nueva York o en cualquier país que forme parte de este Consejo”.

Considerando la naturaleza no completamente probada de todas estas acusaciones de ataques con armas químicas por parte del gobierno sirio “respaldado por Rusia”, tan estridentes como infundadas, es significativa la negativa de los gobiernos “occidentales” y de los medios de comunicación corporativos a reconocer la dura evidencia que se acaba de producir sobre la producción de armas químicas en Siria.

En los últimos días, el ejército sirio ha encontrado una fábrica de armas químicas abandonada por Jaysh Al-Islam en la aldea de Al-Shiffuniyya oriental. El material incluye estanterías cargados con botellas de productos químicos y filas de barriles de plástico, en lo que parece ser una cámara de mezcla subterránea, un gran tambor metálico con el logotipo del fabricante estampado en el lateral (“Hill-Rom Mediplus Air Plant”), una gavilla de cajas con el logotipo de Jaysh Al-Islam y lo que parecen ser instrucciones para la mezcla de productos químicos. Fundada en 1829, la empresa Hill-Rom fabrica equipo médico con el lema “Del hospital a casa”. Es obvio preguntar por la manera en que sus productos (otras máquinas llevaban el nombre de la empresa) han terminado en la Guta oriental; la respuesta podría estar en las operaciones de Hill-Rom en Arabia saudí, el principal patrocinador de Jaysh Al-Islam. 

Los periodistas extranjeros estuvieron presentes en la Guta oriental para informar sobre la apertura del “corredor humanitario”. Ninguno parece haber respondido a la invitación del gobierno sirio para visitar Al-Shiffunia. Sharmine Narwani fue a informar debidamente sobre lo que vio en la fábrica, así como sobre los exuberantes cultivos que había en lo que se supone que es una región hambrienta de alimentos bajo el asedio. Con sus informes y comentarios, Sharmine Narwani, Vanessa Beeley y Eva Bartlett han expuesto completamente la naturaleza fraudulenta de la corriente principal de “información” sobre la crisis en Siria. La lista de medios de comunicación corporativos que ignoraron por completo esta dura evidencia de la fabricación de armas químicas incluye a los siguientes, en ningún orden en particular, según un estudio de sus sitios de internet: Al-Jazira, Washington Post, New York Times, BBC, The Guardian, la red ABC (Estados Unidos) y ABC (Australia), CNN, CBC (Canadá) y el Daily Telegraph (Londres).

Todos ellos deseaban que Theresa May expulsara a 23 diplomáticos rusos sobre la base de acusaciones no probadas, y el Washington Post también destacó: “Aislados y vulnerables: una mirada a la Guta, el enclave controlado por los rebeldes bajo asedio”, pero la fábrica de armas químicas establecida por estos “rebeldes” no fue mencionada por ninguno de ellos. Jaysh Al-Islam ha admitido haber usado armas químicas (contra los kurdos) y puede haberlas usado contra grupos takfiríes rivales antes de tomar el control de Guta oriental en 2013. Las recientes acusaciones de ataques con armas químicas en la Guta, diseñadas para implicar al gobierno sirio, indican que esta fábrica es casi con certeza la verdadera fuente.

Se supone que el trabajo de los medios de comunicación es la exposición de mentiras, no su empaque para el consumo público. No se trata de que nos engañen porque las mentiras que se contaron sobre Irak y Libia no eran mentiras sofisticadas. Eran mentiras obvias, mentiras risibles. El “dossier dudoso” de Tony Blair era un dossier de bufones. Cualquier inteligencia razonable podría haberlo visto. El hecho de que Colin Powell blandiera un frasco de ántrax lleno de azúcar glasé o polvo de talco y su oscura referencia a que los misiles de Saddam estaban escondidos detrás de palmeras datileras era pura comedia: Peter Sellers habría muerto riendo si no hubiera muerto ya.

El problema no es la falta de capacidad de los medios de comunicación para llegar a la verdad, sino su desinterés por la verdad, a favor de políticas gubernamentales basadas en la mentira y el engaño. Lo que se obtiene de este acuerdo sólo lo sabrán los propietarios y editores, no los periodistas que necesitan su trabajo y pueden estar en desacuerdo con la línea editorial. En los últimos siete años, los medios de comunicación se han apoderado de todo lo que pueda perjudicar al gobierno sirio o, alternativamente, promover los intereses de los “rebeldes”Algunas de las informaciones erróneas son tan extremas que hay que sospechar que los periódicos proporcionan cobertura periodística a los agentes de inteligencia, como han hecho en el pasado. 

Los medios de comunicación corporativos siempre han tenido un historial desigual, pero sobre Irak, Libia y Siria se ha convertido en un brazo propagandístico de la política gubernamental, a costa de perder lectores y televidentes y destruir los últimos remanentes de confianza que alguien pudiera tener en ellos cuando se trata de cuestiones críticas de política exterior.


Publicado originalmente en: Movimiento Político de Resistencia

lunes, 19 de marzo de 2018

Los «rebeldes moderados» de la Ghouta.

por Thierry Meyssan

En momentos en que las fuerzas de la República Árabe Siria liberan la Ghouta Oriental y un promedio de 800 civiles por hora encuentran refugio en las zonas bajo control del gobierno de Damasco, ofrecemos un estudio sobre los elementos que las potencias occidentales califican como «rebeldes moderados».

Los medios de difusión occidentales aseguran que Siria y Rusia están masacrando valientes demócratas en la Ghouta Oriental.
Según los gobiernos del Reino Unido y Francia, se trata de tres grupos armados: Yesh al-Islam (Ejército del Islam), la Legión Rahman y Ahrar al-Sham.
Por el contrario, según Siria y Rusia, los nombres de esos tres grupos no designan ideologías diferentes. Esas tres entidades en realidad no defienden una idea de lo que debe ser Siria sino los intereses de quienes las patrocinan. Sólo se han reagrupado para tratar de aprovechar la aprobación de la Resolución 2401 y bajo la presión de la ofensiva militar contra ellas.
Muchas cifras circulan actualmente sobre las cantidades de elementos armados que cuenta cada uno de esos tres grupos. Esos datos son tan imposibles de verificar que la ONU ha renunciado a cuantificar esos elementos. Si bien los civiles son sirios, se desconoce la nacionalidad de los elementos armados. Cierto número de esos elementos son sirios, a menudo individuos provenientes de la delincuencia. Pero muchos otros son extranjeros (y, por definición, no pueden ser considerados entonces como «rebeldes sirios»). También en ese aspecto, las cifras que circulan son imposibles de verificar.
Sobre esos grupos sólo dos cosas se saben con certeza:

- En primer lugar, el armamento que poseía uno de ellos, Yesh al-Islam, en 2015. Es un dato un poco antiguo pero verificable gracias al video de un desfile militar que su jefe organizó en 2015 en la Ghouta. Ese grupo hizo participar en aquel desfile 4 blindados y unos 2 000 hombres, o sea 10 veces menos efectivos de los que dice tener.



- Lo otro que se conoce de esos grupos, se sabe por lo que ellos mismos comunican, o sea sus logotipos, banderas y declaraciones que publican en sus sitios en internet, cuentas en Twitter y a través de sus voceros.
Yesh al-Islam o «Ejército del Islam»
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El logotipo de Yesh al Islam o “Ejército del Islam”
Yeish al-Islam, o sea el «Ejército del Islam», es el único de esos grupos que cuenta con implantación local. Fue creado en septiembre de 2013 por la familia conocida como Alloush, Allouche o Alushe a partir de otro grupo armado llamado la «Brigada del Islam» y siguiendo el esquema de una banda que imponía su ley a los comerciantes de la Ghouta [1], sin vacilar en ejecutar públicamente a quienes cuestionaran su control.
Yesh al-Islam estuvo dirigido inicialmente por Zahran Alushe, hijo del predicador Abdallah Alushe, miembro de la Hermandad Musulmana refugiado en Arabia Saudita. Zahran Alushe estuvo en prisión, desde 2009 hasta 2011, por ser miembro de la Hermandad Musulmana. Fue liberado en el marco de una amnistía general decretada por el presidente sirio Bachar al-Assad, a pedido de varios países. Zahran Alushe sembró el terror en Damasco durante años proclamando que iba a «limpiar» la ciudad. Cada viernes [2] anunciaba los ataques que sus hombres iban a perpetrar contra la capital. En 2013 secuestró varias familias alauitas [3] en la localidad de Adra. Utilizó a algunos de aquellos alauitas como escudos humanos y a otros los paseó en jaulas antes de ejecutar a los hombres como ejemplo del destino que tenía previsto para los «infieles». Después de su muerte, durante un ataque aéreo, su sucesor fue un hombre de negocios, el jeque Isaam Buwaydani, alias «Abu Hamam».
Mohamed Alushe, primo de Zahran Alushe, se hizo célebre como «guardián de las buenas costumbres». Creó el «Consejo Judicial Unificado» que impuso a todos los pobladores de la Ghouta la versión saudita de la sharia [ley islámica]. Se le conoce principalmente como organizador de ejecuciones de homosexuales, lanzándolos desde los techos de inmuebles. Este glorioso personaje representa a Yesh al-Islam en las negociaciones de la ONU en Ginebra.
La familia Alushe vive hoy confortablemente instalada en Londres.
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El escudo de la “Brigada del Islam” (a la izquierda) fue modificado para convertirlo en escudo de Yesh al-Islam, el “Ejército del Islam”, cuando ese grupo armado fue creado con los miembros del primero.
En el momento de su creación, Yesh al-Islam reunió unos 50 grupúsculos armados. En un comunicado ampliamente divulgado en Asia, Yesh al-Islam se presentó como el defensor de los musulmanes y llamó a los musulmanes del monde entero a enrolarse en él para venir a Siria a participar en la yihad.
En julio de 2017, como resultado de una mediación de Egipto y Arabia Saudita, Yesh al-Islam aceptó reconocer la Ghouta Oriental como «zona de desescalada» bajo control ruso.
Su cuenta de Twitter en inglés es http://twitter.com/islamarmy_eng3
Su sitio web es http://twitter.com/islamarmy_eng3
Su canal de YouTube acaba de ser cerrado.
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En esta captura de pantalla del sitio web de Yesh al-Islam (consultado el 15 de marzo de 2018) aparece una plegaria contra los no sunnitas, sean cristianos, judíos o musulmanes de otras denominaciones (chiitas o alauitas).

Faylaq al-Rahman o «Legión del Eternamente Misericorde»

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Logo de Faylaq al-Rahman (“Legión del Eternamente Misericorde”)


Faylaq al-Rahman, o sea «La Legión del Eternamente Misericorde», es un grupo mercenario de Qatar, que le aporta armamento moderno, principalmente RPG [4]. Se compone masivamente de extranjeros.
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El caligrama de Faylaq al-Rahman (“Legión del Eternamente Misericorde”) incluye un “subtítulo” en inglés «Al-Rahman Corps», lo cual indica que se dirige a los yihadistas occidentales que no leen el árabe.


Su cuenta en Twitter, http://twitter.com/alrahmancorps, divulga constantemente videos de elogio a quienes se dedican al terrorismo.

Ahrar el-Cham o «Movimiento Islámico de Hombres Libres del Levante»

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Logo de Ahrar al-Cham (Movimiento Islámico de Hombres Libres del Levante)


Ahrar al-Cham, forma abreviada de Harakat Ahrar al-Cham al-Islamiyya, se traduce como «Movimiento de Hombres Libres del Levante». La mención de «hombres libres» no se refiere aquí a la «libertad» en el sentido general de esa palabra. No se trata de hombres «liberados» de una dictadura sino de individuos que se consideran «liberados» de su condición humana por la práctica del islam salafista. Para evitar cualquier duda sobre la interpretación del término, el logo incluye un minarete.
Ese grupo, muy internacionalizado, fue creado por egipcios cuando Hosni Mubarak fue derrocado por Estados Unidos [5]. Varios miembros sirios de la Hermandad Musulmana, encarcelados en Siria por ser miembros de esa cofradía terrorista, se unieron a Ahrar al-Cham en 2011, también después de ser liberados a pedido de terceros países. Entre esos individuos hay ex colaboradores de Osama ben Laden en Afganistán y luego en Yugoslavia. Esto último explica su afinidad con los talibanes afganos, a quienes citan a menudo como ejemplo de práctica de la fe.
En todas sus publicaciones, Ahrar al-Cham se define como un «movimiento islámico completo, que lucha por Alá y defiende la religión».

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La bandera de Ahrar al-Cham, en manos de un jinete en un desfile militar.


Ahrar al-Cham está encabezado por Hassan Sufan, alias «Abu al-Bara», quien pasó una decena de años en la cárcel por ser miembro de la Hermandad Musulmana.
El “ministro de Exteriores” de Ahrar al-Cham, Labi al-Nahhas, viaja libremente por todo Occidente. Es un británico, oficial del MI6 –el servicio de inteligencia exterior de Su Majestad. En julio de 2015, Labib al-Nahhas publicaba tribunas en el Washington Post (Estados Unidos) y el Daily Telegraph (Reino Unido).
Ahrar al-Cham está respaldado por Qatar y Turquía. Emiratos Árabes Unidos lo considera una organización terrorista.
El sitio web de Ahrar al-Cham es ahraralsham.net
Su cuenta en Twitter: http://twitter.com/ahrar_alsham_en
También dispone de un canal YouTube: http://www.youtube.com/channel/UCCAgcKXwipFldow9ipQH2oA/videos

Puntos comunes entre estos tres grupos armados

No existen diferencias ideológicas entre estos tres grupos armados. Los tres reivindican el pensamiento de la Hermandad Musulmana [6]. Según ellos, la vida cotidiana se divide entre lo que es lícito –a la luz del islam que ellos promueven– y lo que no lo es.
Existe, sin embargo, alguna diferencia entre estos tres grupos armados en cuando a como pueden llegar a tratar a quienes no comparten sus puntos de vista. En todo caso, es imposible vivir en zonas bajo su control sin ser sunnita.
Como todos los elementos armados de la «revolución islámica», los miembros de estos tres grupos a menudo cambian de bandera y los tres grupos suelen combatir frecuentemente entre sí o concluir alianzas efímeras. Sería absurdo, basarse en esas fugaces alianzas para tratar sacar conclusiones de fondo. Lo más que pueden decirse es que los enfrentamientos y alianzas entre estos tres grupos armados son puramente circunstanciales y obedecen sobre todo a querellas territoriales entre sus jefes y al oportunismo reinante entre sus elementos.
Estos tres grupos, al igual que muchos más, disponen de banderas y logos bien diseñados y difunden videos de calidad. Todo ese material de propaganda se concibe en el Reino Unido, que se dotó en 2007 de una unidad dedicada a la propaganda de guerra –la Research, Information and Communications Unit (RICU)– dirigida por el oficial del MI6 Jonathan Allen. A partir del incidente químico registrado en la Ghouta en el verano de 2013, la RICU ha venido financiando una empresa exterior que asiste a los grupos armados en materia de propaganda. En esa asistencia, que comenzó con los grupos armados que operan en Siria y ahora se ha extendido a la guerra contra Yemen, participó inicialmente la firma Regester Larkin y posteriormente la empresa Innovative Communications & Strategies (InCoStrat). Ambas firmas trabajan bajo la dirección de un oficial del MI6, el coronel Paul Tilley.
El ya mencionado agente Jonathan Allen, cuyo grado no conocemos, se ha convertido en el número 2 de la misión permanente británica en la ONU. Es precisamente Jonathan Allen quien encabeza en este momento, en el Consejo de Seguridad de la ONU, la embestida contra Rusia y Siria.
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El oficial de los servicios secretos británicos y “encargado de negocios” de Su Majestad, Jonathan Allen (al micrófono), durante una conferencia de prensa en la sede de la ONU. A su lado, su fiel escudero, Francois Delattre, embajador de Francia.
[1] La Ghouta es la apelación que recibe en Siria el cinturón de verde de la capital siria, Damasco. Ese espacio designado como la Ghouta es parte de la provincia llamada Damasco-Campo, en árabe Rif-Dimashq. Nota de la Red Voltaire.
[2] El viernes es el día de plegaria y reposo de los musulmanes.
[3] Los alauitas son sirios que, después de haber sido practicantes de una antigua religión, se convirtieron al cristianismo y, posteriormente, al islam chiita. Los alauitas consideran que sólo pueden considerarse como palabra de Dios los elementos que aparecen simultáneamente en los Evangelios (no en la Biblia) y en el Corán.
[4] El RPG es un lanzacohetes portátil personal particularmente eficaz contra vehículos blindados y como arma antitanque. Nota de la Red Voltaire.
[5] Contrariamente a la leyenda, Hosni Mubarak no fue derrocado por los manifestantes de la Plaza Tahrir sino por Estados Unidos. Mubarak dimitió por orden del embajador estadounidense Frank G. Wisner, enviado especial del entonces presidente Barack Obama. Dicho sea de paso, Frank G. Wisner es el padre adoptivo del ex presidente francés Nicolas Sarkozy.
[6] La Hermandad Musulmana es la cofradía secreta de donde provienen casi todos los líderes de los grupos terroristas islamistas del mundo. Ver mi estudio sobre la historia de la Hermandad Musulmana y su papel político internacional al servicio del Reino Unido en De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las "primaveras árabes", 2017.



Publicado originalmente en: Red Voltaire


Hemos fallado gravemente al pueblo sirio.

Por Joan Carrero


Es bastante incómodo empezar este artículo expresando mi convencimiento de que hemos fallado gravemente al sufrido pueblo sirio. Porque me refiero especialmente a nosotros, a quienes creemos en el progresismo y el soberanismo democrático. Admiramos a todos aquellos que vinieron a arriesgar su vida en España como brigadistas internacionales, conscientes del peligro que suponía el fascismo para todo el mundo. Sin embargo, el pueblo sirio, que ha sufrido una agresión tan injustificable como la que sufrió la sociedad española de entonces, no ha merecido por nuestra parte ni tan solo unas horas dedicadas a intentar descubrir en medios alternativos de información si lo que nos cuentan los grandes y “respetables” medios es cierto o si por el contrario se trata una propaganda verdaderamente criminal. En el ámbito del nacionalismo catalán merecería un estudio específico el hecho de que los medios más emblemáticos, incluidos los progresistas en cuestiones nacionales (TV3, Ara, Vilaweb…), en las internacionales se hayan alineado de un modo tan incondicional con la versión occidental, una versión por tanto de parte. 

¡Pobre Siria, cuánto sufrimiento, qué devastación! Profundas heridas, roja sangre. Una espantosa realidad. Pero ¡qué difícil es salir de nuestra propia piel y de nuestra propia cotidianidad para ponernos en la piel abierta y en la situación trágica de las víctimas! Intentar escribir sobre Siria un artículo que se salga de los agobiantes márgenes de lo políticamente correcto (¡cuánto miedo hay a discrepar y quedar al margen!) es mucho más que un reto: es como un doloroso parto. Aunque también es una obligación moral. Lo cual no le resta en absoluto dificultad. ¿Por qué llamar “conflicto” a una terrible agresión internacional (¡otra más!) cuya realidad ha sido tan escandalosamente distorsionada? Distorsión que deberíamos haber descubierto enseguida. ¿No se hizo antes en tantos otros “conflictos” -Irak, Ruanda, Congo, Afganistán, Libia…- a fin de justificar las correspondientes agresiones “liberadoras”? ¿Cómo hemos podido volver a caer de nuevo en la misma estafa? Mikel Itulain escribía ya en 2012 en un artículo sobre Siria: “Han conseguido deformar tanto la realidad y polarizarla de tal modo, que resulta incluso difícil hablar con muchas personas, incluso cultas, con normalidad y objetividad sobre asuntos internacionales. La desinformación mediática causa estragos en una sociedad”.

Los instigadores de algo tan pavoroso son, a pesar de sus seductoras formas y su culta apariencia, e incluso su máscara progresista, unos seres tan depravados que quienes conservamos algún resto de humanidad en nuestras entrañas no deberíamos resignarnos a que continúen moviéndose libremente entre nosotros. Deberíamos habernos dado cuenta de que, como ya analizaba hace años el íntegro y prestigioso periodista estadounidense Seymour Hersh, la diferencia entre la Administración Bush y la Administración Obama estriba en que la primera estaba centrada en su propio ejército y confiada en su poderosa actuación mientras la segunda ha recurrido a las “proxy wars” en las que se utiliza a terceros, en este caso a los jihadistas (o, mejor, terroristas takfiris). Como desarrollo extensamente en mi libro La hora de los grandes “filántropos”, esta última estrategia está inspirada en la llamada doctrina Brzezinski

Hasta desde el interior mismo del sistema atlantista, militares tan poco sospechosos de “radicalismo” como el coronel Pedro Baños explican: “Ciertamente, todos estos lodos vienen, estrictamente, de los polvos iniciales que se expandieron por Afganistán. En los primeros años ochenta del pasado siglo XX, la CIA norteamericana, el MI6 del Reino Unido y el ISI -el más grande de los tres servicios secretos paquistaníes- crearon, con el objetivo de expulsar a los soviéticos de este país, un grupo de extremistas y de fundamentalistas islámicos que consigue en muy pocos meses reunir a 50.000 combatientes de más de medio centenar de países. Así nace Al Qaeda […]. Pues bien, cuando en 2011 comienzan en Siria las revueltas contra Bashar al-Asad, […] a ‘alguien’ se le ocurre repetir la táctica y buscar a un grupo de personas militarmente bien preparado, […]. Así se crea, importando a los sunitas represaliados en Irak, el posteriormente autodenominado Estado Islámico que, en aquel momento se llamó Estado Islámico de Irak y Levante”. Por mi parte, insisto siempre en recordar que el gran artífice de aquella increíble operación en Afganistán fue, como él mismo confiesa con satisfacción, Zbigniew Brzezinski, el geoestratega en el que David Rockefeller depositó tanto poder. Insisto en ello porque es muy importante no perder nunca de vista quienes son aquellos que en Occidente mueven en realidad los hilos desde hace muchas décadas, aunque los “grandes” analistas y los medios globales de referencia no se refieran nunca a ellos. 

Hemos abandonado a los sirios a su suerte. Y no me refiero a los refugiados, utilizados, de modo perverso y descarado, como excusa para devastar Siria e instaurar en ella el caos que ya reina en Libia. El 7 de septiembre de 2015 El País nos “regalaba” en portada este titular en letras de gran tamaño: “La crisis de los refugiados obliga a planear bombardeos en Siria”. Así que no me refiero solo a los refugiados. Me refiero a todo el pueblo sirio. Ya sé que “lo correcto” es hablar, de un modo apolítico y aséptico, solo de refugiados y ayuda humanitaria. Pero considero que es mucho más honesto incluirlos a todos en el término pueblo. Un pueblo, el sirio, que ha sufrido aquel crimen, el crimen contra la paz, que en 1950 los Principios de Núremberg consideraron que era “algo esencialmente perverso”, ya que “iniciar una guerra de agresión [...] no es sólo un crimen internacional, es el mayor crimen internacional, diferenciándose de los otros crímenes en que contiene en sí mismo la perversidad acumulada de los otros”. El distraer, en pleno siglo XXI, la atención de nuestra sociedad sobre la singular gravedad de los crímenes contra la paz, utilizando para ello la Declaración Universal de los Derechos Humanos (todos ellos individuales) y excitando nuestras emociones con conmovedoras historias particulares, es aún más grave que, en los siglos pasados, haber distraído la atención de la sociedad sobre la necesidad de justicia social utilizando para ello unos piadosos llamamientos a la caridad cristiana. 

Ante tan tremenda tragedia, deberíamos haber empezado por cuestionarnos tantos apriorisoficiales. Si fuese cierto ese falseamiento de la realidad al que me estoy refiriendo, es evidente que, como siempre, habría una causa para ello, unos intereses geoestratégicos y económicos. Pero considero que en este artículo es preferible desenmascarar primero todos esos falsos supuestos oficiales. Creo que es importante empezar por cuestionarnos la supuesta falta de legitimidad del “déspota” Bashar al-Assad. ¿Por qué hemos dado tan fácilmente por supuesto que se trataba de un “régimen” tan despótico que hasta las totalitarias monarquías absolutas del Golfo estaban legitimadas para derrocarlo financiando hordas de feroces y fanáticos terroristas takfiris? Deberíamos habernos cuestionado también desde el principio la autoridad o legitimidad moral de Estados Unidos para arrogarse una vez más el derecho a decidir qué gobierno es legítimo o no. ¿Quién decide si Bashar al-Assad es un déspota: el pueblo sirio o Estados Unidos? Unos Estados Unidos cuyo sangriento historial, desde Vietnam hasta Siria, no puede ni ser comparado con el del “régimen” sirio, tal es su desproporcionalidad.

En todo caso, si la falta de legitimidad es justificación suficiente para arrasar un país utilizando para ello decenas de miles de sangrientos mercenarios sin escrúpulos o llevando a cabo bombardeos como los que arrasaron Libia, ¿cuántas decenas de países nos quedan aún por arrasar, empezando por las “democráticas” petromonarquías del Golfo? ¿Qué están manipulando en el interior de nuestras mentes para que sean necesarias reflexiones tan elementales como estas? Son muchos los expertos de diferentes nacionalidades que (como el estadounidense Seymour Hersh) nos han recordado desde hace años la legitimidad del Gobierno sirio. En España podríamos citar a Mikel Itulain, entre otros. Veamos que dice al respecto en algunos de sus magníficos artículos:

“[…] en Siria se aprobó el proyecto de reforma de la Constitución el 26 de febrero de 2012, con un 89.4 % a favor. […] Esta constitución es secular, no basada en el Islam o en la ley islámica, no permite partidos basados en una religión, etnia, raza u otro tipo de discriminaciones. Por tanto, excluye a cualquier partido que quiera crear un estado islámico, [lo que es un serio obstáculo para el proyecto estadounidense de sustituir los regímenes laicos árabes de Túnez, Egipto, Libia, Siria y Argelia por otros controlados por la Hermandad Musulmana]. […] Además, en la constitución se protegen ciertos derechos sociales que en Estados Unidos o en Europa se han perdido o se están perdiendo, como, por ejemplo: protección estatal para las enfermedades, la invalidez o la vejez; acceso al sistema sanitario y sistema educativo gratuito a todos los niveles. Los impuestos también serán progresivos. Y ya para que nuestros dirigentes tan poco democráticos se irriten un poco más: […] Se incluyó una disposición en la Constitución que requiere que, como mínimo, la mitad de los miembros de la Asamblea del Pueblo deben ser extraídos de las filas de los campesinos y obreros (Stephen Gowans).

[…] Finalmente se celebraron en Siria Elecciones Presidenciales el 3 de junio de este año 2014, con unos resultados contundentes, una participación del 77,42 %, pese a las amenazas y sabotajes de los mercenarios islamistas y a las trabas, prohibiciones y amenazas vertidas contra los sirios que se fueron al extranjero y querían venir a votar. […] Bashar al Assad obtuvo 88,7 % de apoyo, lo que indica que un 68,67 % de los sirios, pese a todas las dificultades puestas, le votó, y competía con otros dos candidatos que eran precisamente de la cultura predominante en el país, la suní (algo que desmiente el mito de que solo un alauita puede llegar al poder ahora en Siria y de que están oprimidos la mayoría, los sunitas). […] ¿Se volvieron locos de repente los sirios o estamos ante una de las mayores mentiras de los últimos tiempos? Y ha habido unas cuantas escandalosas.

Es duro, incluso para occidente, negar que las recientes elecciones fueron un enorme éxito para el Gobierno en Damasco, eliminando la ilusión de una Siria dividida. El país estaba sumido en un conflicto prolongado no a causa de una ‘revuelta popular’, sino a causa de una premeditada guerra con mercenarios organizada por EE.UU., Israel, y Arabia Saudí (e involucrando a otros miembros de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo) ya en el 2007 -confirmado esto en el informe del periodista ganador del premio Pulitzer 2007 Seymour Hersh y titulado ‘La redirección’ (Tony Cartalucci).

[…] El garante del mantenimiento de la tolerancia, la pluralidad y el respeto a la vida de los sirios ha sido el Gobierno sirio, encabezado por Bashar al-Assad, junto a su ejército, tan demonizados en occidente. No han hecho este papel, en realidad han hecho el opuesto, favoreciendo la barbarie, los medios de comunicación occidentales, las organizaciones ‘humanitarias’ y parte de la izquierda. Es bueno recordar aquí también, ahora que está tan presente el tema de los refugiados, que el mayor número de refugiados sirios han ido hacia zonas de Siria controlados por su gobierno. Mostrando con claridad lo que realmente ocurría y ocurre en Siria. Si no es legítimo y popular el Gobierno de Siria ya me dirán cuál lo es.”

De igual modo, deberíamos habernos cuestionado las informaciones sobre los supuestos crímenes “intolerables” del “déspota”. Tras tantas, tan perversas y tan graves mentiras en Irak, Ruanda, Libia… ¿era mucho pedir? Quienes conocemos bien las anteriores conspiraciones estadounidense para demonizar y derrocar a otro “déspota”, el presidente hutu ruandés Juvénal Habyarimana, así como los muchos crímenes de falsa bandera (los conocemos en detalle por las declaraciones en la Audiencia Nacional de actores incluso directos) realizados en Ruanda por los asesinos del Frente Patriótico Ruandés (una asociación terrorista según el auto del juez Fernando Andreu), ya no caemos en aquella burda propaganda que, rápidamente y sin pruebas contrastadas, adjudica siempre al “sátrapa” sirio todo tipo de crímenes, incluidos los ataques con armas químicas y los ataques a hospitales.

Deberíamos habernos cuestionado también la calificación de “rebelión” que desde el comienzo se dio a la violencia desatada repentinamente en este país en el que desde hace mucho tiempo convivían armónicamente los más diversos grupos étnicos y religiosos. Deberíamos habernos cuestionado la certeza de que todo lo que allí está sucediendo se inició como una primavera árabe que buscaba democracia y libertad. Deberíamos habernos interesado por informaciones tan relevantes como la que aportaban personalidades como el general estadounidense Wesley Clark: el derrocamiento del Gobierno sirio (al igual que el de Libia y otros más) estaba decidido desde mucho antes que comenzasen allí las llamadas primaveras árabes. Hasta el coronel Pedro Baños reconocía que lo sucedido en Siria “de ninguna manera es algo espontáneo: se trata de un proceso absolutamente dirigido, manipulado e instrumentalizado desde el exterior”. Y sobre el porqué de esta agresión, añadía: “Desde el punto de Estados Unidos, Bashar al-Assad […] defendía un socialismo muy particular, marcadamente anticapitalista, panarabista [todo demasiado parecido a la Libia de Muhamar Gadafi] y, por supuesto, enfrentado con las monarquías del Golfo”.

En cuanto a las insistentes “informaciones” sobre lo que posteriormente ha ido ocurriendo día a día en Siria, no vale la pena ni ocuparse de ellas: están tan sistemáticamente falseadas que sería inacabable el desenmascararlas. La periodista canadiense Eva Barlett, que ha viajado en repetidas ocasiones a Siria, respondió así al periodista noruego que le preguntó sobre cuáles serían las intenciones de los medios occidentales y de las organizaciones internacionales sobre el terreno para fabricar mentiras sobre atrocidades: “Cuénteme, ¿qué organizaciones internacionales están en Alepo? [silencio por respuesta] Vale, yo se lo digo: ninguna. Estas organizaciones confían en el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), que tiene su base de operaciones en Coventry, en Reino Unido, y que está compuesto por una sola persona, […] dependen de grupos poco fiables como los Cascos Blancos (SOHR) […], fundado en 2013 por un exmilitar británico y financiado con unos 100 millones de dólares por Estados Unidos, Reino Unido, Europa y otros países. […] dicen ser neutrales y, sin embargo, portan armas y se los puede ver de pie cerca de los cadáveres de los soldados sirios. Y sus grabaciones de vídeos muestran a niños que han sido reutilizados en diferentes reportajes. Puedes encontrar a una chica llamada Aia que sale en un reportaje en agosto, y sale el mes siguiente en dos localizaciones distintas. No son creíbles. El SOHR no es creíble. Activistas sin nombre no son creíbles. Tus fuentes en el terreno no las tienes. En cuanto a tu motivación, no tuya pero sí de ciertos medios corporativos, es la de cambio de régimen.”

No parece muy navideño el presente artículo, que estará en la página de Mallorcadiario durante la noche del 24 de diciembre. La misma noche en la que millones de familias cristianas celebran la Navidad. Pero, si no recuerdo mal, lo que celebramos en esa noche son unos acontecimientos que tienen que ver con las penalidades de una familia pobre que tuvo que desplazarse desde su aldea porque el imperio de turno necesitaba (como necesitan todos los imperios) censar a sus súbditos, controlarlos y recaudar. En la pequeña iglesia de nuestra Fundación no tenemos el típico crucifijo. Bueno, está presidida por un icono en el que se representa a un Pantocrator al que llamamos El Señor de la Buena Nueva. Pero por crucifijo tenemos el impresionante rostro de un famélico niño africano, pintado por nuestro querido amigo Cándido Ballester. ¿O acaso no fue aquel mismo que más tarde sería crucificado el que nos adelantó que en nuestro último día nos diría: “Lo que hicisteis [o dejasteis de hacer] a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis [o a mí me lo dejasteis de hacer]”?



Publicado originalmente en: mallorcadiario